• Margarita Morales

Migración y COVID: la pérdida de familiares y amigos


Lo más duro y doloroso que han enfrentado los mexicanos que residen en España durante estos meses de pandemia, es el vivir a distancia la pérdida de familiares y amistades en México, sin haber tenido la oportunidad de darles el último adiós.


Cuando recién empezó el confinamiento, en marzo pasado, en un estado de alarma impuesto por el gobierno español, una de las tantas acciones derivadas de éste, como el cierre de fronteras aéreas, afectó el pensamiento y el sentimiento de muchos mexicanos quienes, viendo con incredulidad lo que sucedía, inevitablemente han llegado a pensar que nunca más volverían a México, o se han cuestionado hasta cuándo verán a los suyos.


El delicado panorama sanitario no era para menos. Sabido es que el precio de emigrar es alto, lo cual muchas personas asumen, pero lo que nunca nadie imaginó es que en la decisión de emigrar se incluía vivir una pandemia en pleno Siglo XXI, lejos de la tierra de origen, en unas circunstancias en las que diariamente no dejan de registrarse muertes.


Si las consecuencias han sido dolorosas para los españoles en el entorno de la familia, la salud y la economía, los emigrantes mexicanos no se han escapado de las secuelas sociales, porque también se han visto afectados laboral y emocionalmente con la pandemia.


Aquellos que se vinieron a España por estudios, por una relación de pareja o porque desde México consiguieron un contrato laboral o lo han encontrado ya como residentes, se han visto envueltos en la vorágine de pérdidas de empleo y en los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTEs), tomando en cuenta que la tasa de paro a principios de este mes de noviembre es del 16,26%, es decir 0,93 puntos porcentuales en relación a hace tres meses (agosto), de acuerdo con la Encuesta de Población Activa que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE).


Muchos residentes mexicanos se han quedado sin trabajo y con pocas prestaciones de desempleo, lo cual les hace plantearse un retorno, si no inmediato, sí a corto plazo; otros, sin embargo, como aquellos que son autónomos y propietarios de restaurantes de comida mexicana, o que tienen un local con venta de productos mexicanos, han visto tambalear su economía, pero aun así están sobreviviendo a las consecuencias de la pandemia. Sus ventas quizá no son las de antes, pero tampoco han dejado de recibir clientes en sus locales y de recibir compras por internet.


El dolor, la tristeza y la impotencia que los mexicanos sienten no sólo por lo que viven en España, se agudiza más ante el desolado panorama que, a distancia, se observa en un México roto y quebrado por una pandemia que se ha ensañado con más de 100.000 muertos, cifra correspondiente a principios de noviembre de este año.


Pero para el dolor humano no hay diferencias raciales ni culturales, porque cuando un virus como el del COVID19, azota al país que nos acoge, es imposible no sentir como propias sus muertes y el dolor de su gente.

Aun así, el mexicano es una persona fuerte y valiente, acostumbrada a enfrentar y superar momentos y circunstancias duras y difíciles, como por ejemplo el hecho de haber emigrado a Estados Unidos durante décadas, en busca de una mejor vida a costa incluso de perder la vida.


Y precisamente por esa fortaleza que nos distingue es por lo que los mexicanos que residen en España seguirán sorteando los desafíos económicos y sanitarios que la pandemia genera. Es parte de la decisión de haber emigrado.

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Margarita Morales es periodista y editora mexicana con experiencia en medios tradicionales y digitales, gestión de redes sociales, contenidos para blogs y realización de páginas web. Reside en Valencia, España.

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