• Diego Gómez Pickering

Lecciones mexicanas para la crisis del COVID-19

Actualizado: may 12


“La OMS no decretará aún el fin de la pandemia de nueva gripe”, “predicen una explosión de contagios de nueva gripe”, “el nuevo virus de la gripe ataque especialmente los pulmones”, “el miedo a la gripe lleva a la iglesia a cambiar la liturgia”, “virus de gripe pandémico en lugar de estacional”, “la nueva gripe se ha cobrado ya 135 vidas en España”, “lavarse las manos y taparse la boca al estornudar, claves para prevenir la gripe”, titulares de diarios que bien podrían corresponder a estos días pero que sin embargo datan de 2009. Primeras páginas y litros de tinta escritos entre marzo y septiembre de hace once años en los principales periódicos de circulación nacional en España, El País, La Vanguardia, ABC y El Mundo.

En las últimas semanas, conforme la epidemia del nuevo virus de gripe, inicialmente conocido como coronavirus y ahora denominado COVID-19, fue extendiéndose desde la provincia suroriental china de Wuhan hacia el resto de China, y paulatinamente, de Asia y del mundo; los mecanismos de alerta nacionales e internacionales han respondido con mayor o menor rapidez a la que ya se ha convertido por declaratoria de la Organización Mundial de la Salud en una pandemia global.

Mientras en España se pasaba del recelo a la incredulidad y la consternación por el brote intempestivo del COVID-19 en Italia, la prensa peninsular revisaba el avance y presencia del virus en el país, haciendo un recuento de epidemias pasadas, entre las que además de los consabidos ébola y zika se incluía, por supuesto, a la infame gripa porcina, o influenza mexicana, conocida como H1N1, que en abril de 2009 puso a México en vilo y al resto del mundo en guardia.

Hoy, que la situación con el COVID-19 alcanza gravedades insospechadas en una España que a opinión de muchos se encuentra vagamente preparada para hacer frente a un creciente número de casos que en circunstancias como las de Madrid y el País Vasco casi han colapsado los sistemas sanitarios, bien merece la pena revisitar tanto en las páginas de la prensa española de la década pasada como en las actuales la óptica bajo la cual se reportó y en una inmensa mayoría de casos se ensalzó, la presteza del entonces gobierno mexicano por controlar y combatir el brote del H1N1.

En los mismos diarios españoles en los que hoy leemos, no sin cierta sorpresa, las cada vez más urgentes medidas ante el crecimiento exponencial del COVID-19 en la península ibérica, podemos encontrar numerosas referencias al “buen” trabajo que los mexicanos hicimos, cuando nos correspondió, enfrentar la amenaza del H1N1 con los ojos del mundo puestos en nosotros. El País resaltaba en su momento, y lo hace también ahora, la templanza con la que aún con solo una docena de casos reportados a inicios de la primavera de 2009 en México, las medidas cautelares no se hicieron esperar. El cierre de escuelas, universidades, cines, discotecas e iglesias. La suspensión de los partidos de fútbol y los encuentros multitudinarios. La rápida y didáctica propagación de métodos preventivos para evitar el contagio, como evitar el contacto físico y lavarse las manos con jabón.

La Vanguardia, por su parte, subraya la lección aprendida por México cuando de alarmismo noticioso se trata y la importancia de aprenderla para la España del COVID-19. El Mundo, por su parte abona al respecto indicando que, en su momento, en el 2009, “los medios de comunicación y la opinión pública parecieron no ir siempre en la misma dirección”, argumentando que “quizás hubo exceso de información, algunos titulares alarmantes y excesiva incertidumbre”. Mientras que el ABC calificó en noviembre de 2011 a México como “el país que más experiencia tiene en la gripe pandémica”.

El combate que México abanderó en 2009 contra el H1N1 resulta más relevante que nunca en el contexto que enfrenta hoy España con el COVID-19, la cobertura y análisis de los medios españoles sobre México en este tenor es un claro ejemplo del poder suave de nuestro país y su influencia incluso en tópicos tan poco evidentes como una pandemia global.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Diego Gómez Pickering es corresponsal para África Subsahariana del semanario mexicano Proceso. Es diplomático, periodista y escritor. Doctorando en Diplomacia y Relaciones Internacionales por Euclid Univesity y maestro en Desarrollo Cultural por la Universidad de Columbia en Nueva York, EE.UU. su libro más reciente es Diario de Londres (Taurus, 2019). Esta es una colaboración especial para el Observatorio de México en España.

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